El chupete: una ayuda que también tiene su momento

Durante los primeros meses de vida, la succión es una necesidad natural del bebé. El chupete puede tener un efecto calmante y ayudar a muchos niños a relajarse, conciliar el sueño o encontrar consuelo en determinados momentos. Por eso, no debemos verlo simplemente como un hábito negativo: durante una etapa puede cumplir una función importante.

Sin embargo, la boca del niño está en pleno crecimiento y sus necesidades van cambiando. A medida que aparecen los dientes, se desarrollan los maxilares y maduran funciones como la masticación, la deglución y el habla, también es conveniente que el niño vaya dependiendo cada vez menos de la succión del chupete.

Cuando su uso se mantiene durante demasiado tiempo —especialmente si se utiliza muchas horas al día— puede favorecer cambios en la posición de los dientes y en la forma en la que contactan ambas arcadas. La intensidad, la frecuencia y la duración del hábito son importantes, por lo que no todos los niños presentan las mismas consecuencias.

También debemos observar cómo utiliza el niño su boca cuando ya no tiene el chupete: dónde coloca la lengua, cómo traga, cómo mastica, si mantiene habitualmente los labios separados o si respira predominantemente por la boca. Los dientes forman parte de un sistema en crecimiento y no podemos valorar su desarrollo de manera aislada.

Como ortodoncista y odontopediatra, considero importante observar estos aspectos durante el crecimiento para detectar a tiempo hábitos o alteraciones funcionales que puedan influir en el desarrollo de la boca y los maxilares. Cuando es necesario, este abordaje puede requerir también la colaboración de otros profesionales, como el logopeda.

Pero retirar el chupete no debería convertirse en una lucha. Para muchos niños es un objeto asociado al sueño, al consuelo y a la seguridad.

Como madre, también he podido observar ese vínculo y comprender que dejarlo supone un pequeño proceso emocional.

Por eso, además de elegir un momento adecuado, podemos preparar al niño, hablar con él, reducir progresivamente determinados momentos de uso y convertir la despedida en algo que pueda comprender y vivir de forma positiva.

Y precisamente de esa necesidad de acompañar, y no simplemente de quitar, nació Mima.

Un cuento para acompañarles a dejar el chupete

Dejar el chupete no es solo abandonar un hábito. Para muchos niños significa despedirse de algo que les ha acompañado para calmarse, dormir y sentirse seguros. Como madre, también lo he observado de cerca.

Por eso creé Mima, el hada recoge chupetes, un cuento pensado para transformar ese momento en una experiencia positiva, respetuosa y llena de ilusión.

Como ortodoncista y odontopediatra, sé también la importancia de acompañar la retirada del chupete en el momento adecuado, favoreciendo el correcto desarrollo de la boca y de sus funciones.

Mima convierte la despedida en una pequeña aventura: el niño no siente simplemente que pierde su chupete, sino que está creciendo y dando un paso importante.

Un cuento para los más valientes… y para las familias que quieren acompañarlos con cariño.

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